27/Julio/2026
Guerrero 2027: ¿Continuidad Salgado o alternancia CDMX?
Nueva cita: Con miras al proceso electoral de 2027, el ajedrez político guerrerense comienza a definir sus piezas al ubicar como epicentro de operaciones al municipio de
Acapulco. En el equipo compacto de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y el senador Félix Salgado Macedonio, la decisión estratégica parece estar tomada: el actual subsecretario de
Finanzas, Ricardo Salinas Méndez, se perfila como la apuesta definitiva para competir por la presidencia municipal acapulqueña. Este movimiento responde a la imperiosa necesidad del clan Salgado
de consolidar el control económico y político sobre el puerto más emblemático del estado, un bastión indispensable para sostener la estructura territorial del oficialismo. Salinas Méndez,
caracterizado por un perfil técnico y una estrecha cercanía con la cúpula financiera estatal, representa la ficha idónea para garantizar la continuidad del proyecto político en un municipio
golpeado por constantes crisis presupuestales y retos de reconstrucción causada por OTIS. La eventual candidatura de Salinas Méndez buscará afianzar una plataforma electoral blindada desde el
presupuesto público y respaldada plenamente por la maquinaria del gobierno estatal, neutralizando las disputas internas de Morena y asegurando que el peso electoral de Acapulco trabaje en
perfecta sintonía con las pretensiones del grupo en el poder.
Tablero: En lo referente a la carrera por la gubernatura y la candidatura a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación, el grupo de los Salgado ya alinea sus baterías para
inclinar la balanza hacia perfiles femeninos con peso político propio. Las opciones que gravitan en esta contienda interna se redujeron a dos nombres: Esthela Damián Peralta y la senadora
Beatriz Mújica Morga. El eventual respaldo del clan Salgado hacia cualquiera de estas dos aspirantes obedecerá a un pragmatismo frío diseñado para asegurar la continuidad del proyecto
político estatal sin ceder la conducción real de la entidad. Por una parte, Beatriz Mújica cuenta con un arraigo territorial histórico en los diversos municipios guerrerenses, un perfil
legislativo de peso y una trayectoria consolidada en la izquierda local que genera simpatía en las bases del partido. Por otra parte, Esthela Damián representa un puente directo con la cúpula
nacional y con las estructuras del gobierno federal, lo que aportaría viabilidad e institucionalidad a la candidatura estatal. La definición entre ambas aspirantes no solo trazará la ruta de la
sucesión en la entidad, sino que consolidará la capacidad de la cúpula estatal para negociar las cuotas de poder internas, garantizando que el mando desde Chilpancingo permanezca alineado a la
estructura política predominante.
Desenlace: Por otro lado, el panorama electoral de 2027 estará profundamente condicionado por el complejo factor de la inseguridad y el dominio territorial del crimen organizado en zonas clave
como la región Centro y el municipio de Chilapa, lo que reduce significativamente las expectativas para la oposición del PRI y el PAN. En estas áreas donde la delincuencia organizada impone sus
propias reglas y condiciona el desempeño de las campañas políticas, la capacidad operativa de la coalición opositora se encuentra fuertemente mermada y arrinconada. El bloque conformado por el
PRI y PAN enfrenta una realidad sumamente adversa: una militancia desgastada, falta de liderazgos renovados y un estigma derivado de sus gestiones pasadas que les impide conectar con el
electorado golpeado por la violencia. Ante este contexto, las posibilidades reales que la oposición gane el gobierno estatal en 2027 son mínimas, pues carece tanto del despliegue territorial como
de la cobertura de seguridad necesaria para competir en igualdad de condiciones en municipios conflictivos como Chilapa. Salvo que ocurra un quiebre interno dentro de la alianza gobernante,
el PRI-PAN llegarán a la contienda como actores periféricos, incapaces de romper la hegemonía territorial y el control del grupo oficialista.